¿Cómo saber si es retraso de lenguaje o autismo?
Descubre qué diferencias conviene observar cuando un niño tarda en hablar, utiliza pocas palabras o habla, pero tiene dificultades para conversar.
«Mi hijo tiene tres años y apenas habla». «Conoce muchas palabras, pero no conversa». «Pide lo que necesita, pero nunca me cuenta nada». Estas situaciones pueden llevar a una pregunta: ¿es retraso del lenguaje o podría ser autismo?
Para responder, no basta con contar palabras. También debemos observar qué comprende el niño, cómo expresa lo que necesita y cómo comparte sus intereses.
Además, es importante saber si utiliza gestos, participa en juegos y busca comunicarse con otras personas. Por eso, una evaluación debe estudiar el lenguaje y la comunicación en conjunto.
¿Te preocupa cómo se comunica tu hijo?
Podemos orientarte sobre qué aspectos del desarrollo conviene explorar. De esta manera, podrás saber cuándo es recomendable solicitar una evaluación profesional.
Retraso del lenguaje y autismo: ¿en qué se diferencian?
Qué es el retraso del lenguaje
Hablamos de retraso del lenguaje cuando un niño desarrolla algunas habilidades lingüísticas más lentamente de lo esperado para su edad.
Por ejemplo, puede aprender palabras más tarde, utilizar frases muy cortas o tener dificultades para comprender lo que otras personas le dicen.
Sin embargo, no todos los niños evolucionan de la misma manera. Algunos progresan con rapidez. Otros, en cambio, necesitan apoyo durante más tiempo.
Qué es el autismo
El trastorno del espectro autista, también llamado TEA, es una condición del desarrollo. Puede influir en la forma de comunicarse, relacionarse y responder al entorno.
Además, algunas personas autistas muestran intereses muy intensos, prefieren ciertas rutinas o viven los sonidos y las texturas de una manera diferente.
No obstante, el autismo es muy diverso. Por ejemplo, hay niños autistas que apenas utilizan palabras. Otros, sin embargo, hablan con gran fluidez.
Dificultades del lenguaje
El niño puede querer compartir muchas experiencias. Sin embargo, le cuesta encontrar las palabras o construir frases para explicar lo que piensa.
Características del autismo
Además de posibles dificultades para hablar, pueden aparecer diferencias en la conversación, el juego, los intereses y la forma de responder al entorno.
¿Pueden aparecer juntos?
Sí. Un niño puede ser autista y presentar, además, dificultades importantes del lenguaje. Por eso, no debemos pensar que una situación descarta la otra.
En consecuencia, lo más útil es estudiar las habilidades de cada niño y conocer qué apoyos necesita.
Tabla comparativa: qué señales conviene observar
La siguiente tabla ayuda a organizar las observaciones. Sin embargo, no sirve para confirmar ni descartar un diagnóstico.
| Aspecto | Dificultades del lenguaje | Características posibles en TEA |
|---|---|---|
| Vocabulario | Puede aprender palabras más lentamente. | Puede utilizar pocas palabras o tener un vocabulario amplio. |
| Frases | Puede tener dificultades para construirlas o comprenderlas. | Puede hablar poco, mucho o de una forma particular. |
| Gestos | Puede utilizarlos para expresar lo que necesita. | Puede utilizarlos de maneras diferentes o con menor frecuencia. |
| Compartir intereses | Puede querer compartir experiencias, aunque le cueste explicarlas. | Puede compartir intereses de una manera diferente. |
| Conversación | Puede costarle responder o expresarse. | Puede tener dificultades para alternar turnos o continuar un tema. |
| Juego | Puede participar en juegos compartidos y simbólicos. | Puede mostrar formas particulares de jugar o intereses intensos. |
| Rutinas | No son una característica necesaria de las dificultades lingüísticas. | Puede necesitar mayor previsibilidad o mostrar resistencia a cambios. |
| Sensibilidad | Varía de un niño a otro. | Puede mostrar respuestas intensas o poco habituales a sonidos y texturas. |
Recuerda que cada niño tiene su propio ritmo. Además, una misma conducta puede tener distintas explicaciones. Por eso, siempre debemos valorar el conjunto de su desarrollo.
Mi hijo habla, pero no utiliza el lenguaje para conversar
Hablar no siempre significa conversar
Algunos niños conocen muchas palabras. Por ejemplo, pueden nombrar animales, decir los números o repetir canciones. Sin embargo, les cuesta mantener una conversación con otra persona.
Esto sucede porque hablar y conversar no son exactamente lo mismo.
Para conversar necesitamos escuchar, responder, esperar turnos y compartir ideas. Además, debemos adaptar lo que decimos a cada situación.
Cuatro formas de utilizar la comunicación
1. Pedir
El niño utiliza palabras, gestos o imágenes para conseguir algo. Por ejemplo: «agua» o «abre la puerta».
2. Comentar
Comparte algo interesante sin pedir nada. Por ejemplo: «¡Mira, un avión!».
3. Conversar
Escucha y responde. Además, puede continuar el tema y participar en varios turnos.
4. Compartir experiencias
Cuenta algo que ha vivido, expresa cómo se siente o comparte una idea con otra persona.
Un ejemplo que puede ayudar a entender la diferencia
Un niño dice «quiero galleta», «pon dibujos» y «abre puerta». Sin embargo, casi nunca comenta algo que ha visto ni cuenta lo que ha hecho.
Esto no significa necesariamente que sea autista. No obstante, puede ser útil estudiar cómo utiliza la comunicación en su vida diaria.
La intención comunicativa es el deseo de transmitir algo a otra persona. Por ejemplo, un niño puede señalar un juguete para pedirlo. También puede señalarlo simplemente para compartir su interés.
Además, la comunicación no depende solo del habla. Los gestos, las imágenes y los comunicadores también permiten expresar ideas.
Puedes profundizar en este tema en nuestro artículo sobre qué es la intención comunicativa y cómo observarla .
Podcast: ¿Qué es la intención comunicativa?
Si quieres profundizar en este tema, puedes escuchar este episodio de El Podcast de Autismo – TEA. En él se aborda la importancia de la intención comunicativa y su relación con el desarrollo del lenguaje.
Además, complementa especialmente la explicación sobre los niños que utilizan palabras, pero tienen dificultades para conversar o compartir experiencias.
Episodio 6 de El Podcast de Autismo – TEA. Reproductor oficial de Spotify.
¿Qué pasa si repite palabras o frases, pero no conversa?
Qué es la ecolalia
Algunos niños repiten frases que han escuchado antes. Por ejemplo, pueden repetir expresiones de dibujos animados, canciones o preguntas.
Esta repetición se llama ecolalia. Puede aparecer en el desarrollo infantil y también en distintos perfiles del desarrollo, incluido el autismo.
¿Las frases repetidas tienen significado?
Sí, pueden tenerlo. Por ejemplo, una frase aprendida puede servir para pedir algo, expresar una emoción o anticipar una situación.
Por eso, en lugar de centrarnos solo en la repetición, debemos observar cuándo aparece y para qué sirve.
La atención conjunta: compartir algo con otra persona
Un ejemplo sencillo
Imagina que un niño ve un avión. Entonces, lo señala para compartir ese momento con un adulto.
No quiere conseguir el avión. Simplemente desea mostrar algo que le ha llamado la atención.
Esta habilidad se conoce como atención conjunta. Es decir, compartir la atención sobre algo con otra persona.
Qué podemos observar
Por ejemplo, podemos fijarnos en si el niño muestra objetos, comparte descubrimientos o responde cuando alguien le enseña algo interesante.
Además, esta comunicación puede aparecer mediante gestos, sonidos, palabras o apoyos visuales.
Sin embargo, no debemos reducirla a mirar a los ojos. Lo importante es comprender cómo comparte experiencias.
Si observamos diferencias persistentes, puede ser recomendable solicitar una evaluación. No obstante, esta señal no permite diagnosticar autismo por sí sola.
¿Qué aspectos de la comunicación quieres observar?
Esta herramienta te ayuda a organizar tus dudas. Por ejemplo, puedes seleccionar las situaciones que quieres comentar con un profesional.
No es un test diagnóstico. Por tanto, no determina si un niño tiene autismo.
Selecciona los aspectos que deseas observar.
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Señales según la edad: ¿cuándo conviene consultar?
Cada niño tiene su propio ritmo. Sin embargo, existen algunas señales que aconsejan pedir orientación.
Los siguientes ejemplos son referencias generales. Por tanto, no sustituyen una evaluación individual.
Alrededor de los 12 meses
Conviene consultar si el niño utiliza muy pocos gestos o sonidos para comunicarse. También es importante observar cómo participa en intercambios con otras personas.
Alrededor de los 18 meses
Si todavía no utiliza palabras con significado, puede ser recomendable solicitar una valoración. Además, debemos observar cómo comprende mensajes y utiliza gestos.
Alrededor de los 24 meses
Si no combina dos palabras de manera espontánea o tiene dificultades importantes para comprender, conviene consultar.
A partir de los 3 años
Algunos niños hablan, pero apenas mantienen conversaciones. Otros, en cambio, tienen dificultades para explicar lo que necesitan. En ambos casos puede ser útil estudiar su comunicación.
¿Cómo se evalúa si es retraso del lenguaje o autismo?
La evaluación debe estudiar diferentes aspectos
No existe una única pregunta que permita distinguir todas las dificultades del lenguaje del autismo.
Por eso, los profesionales necesitan conocer cómo se ha desarrollado el niño y cómo se comunica actualmente.
Historia del desarrollo
Se revisa cuándo aparecieron las primeras palabras, cómo evolucionó el juego y qué cambios ha observado la familia.
Lenguaje y comunicación
Se estudia qué comprende, cómo se expresa y cómo utiliza el lenguaje con otras personas.
Juego e interacción
También se observa cómo participa en juegos, comparte intereses y responde a los cambios.
Audición y desarrollo general
Además, puede ser necesario revisar la audición y otras habilidades del desarrollo.
¿Qué profesionales pueden participar?
Según cada situación, pueden intervenir profesionales de pediatría, logopedia y psicología. En ocasiones, también participan otros especialistas.
Algunas pruebas específicas pueden aportar información útil. Sin embargo, ninguna prueba aislada sustituye una evaluación completa.
Si quieres conocer mejor el proceso, puedes consultar cómo se realiza una evaluación especializada de autismo .
¿Qué podemos hacer en casa mientras esperamos una evaluación?
No es necesario esperar a tener un diagnóstico para apoyar la comunicación. De hecho, las actividades cotidianas ofrecen muchas oportunidades.
Cinco formas sencillas de favorecer la comunicación
1. Sigue sus intereses
Observa qué le gusta y participa en esa actividad. Así, la comunicación puede surgir de una forma más natural.
2. Comenta más y pregunta menos
En lugar de preguntar siempre «¿qué es esto?», describe lo que ocurre. Por ejemplo: «El coche va rápido».
3. Respeta sus tiempos
Después de hablar, deja una pausa. Además, acepta respuestas con gestos, sonidos, palabras o comunicadores.
4. Amplía sus mensajes
Si dice «coche», puedes responder «sí, coche rojo». De esta manera, escucha nuevas formas de expresar una idea.
5. Utiliza apoyos visuales
Las imágenes y los pictogramas pueden ayudar a comprender y expresar mensajes. Además, pueden reducir algunas barreras de comunicación.
¿Los comunicadores impiden que el niño aprenda a hablar?
No. Los sistemas de comunicación con imágenes, gestos o dispositivos pueden ayudar a expresar necesidades e ideas.
Además, pueden utilizarse junto al lenguaje oral cuando resulten adecuados para el niño.
Si quieres ampliar información, puedes consultar los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación .
Preguntas frecuentes sobre retraso del lenguaje y autismo
¿Un niño con retraso del lenguaje puede tener autismo?
Sí. Ambas situaciones pueden aparecer al mismo tiempo. Por eso, conviene estudiar el lenguaje, la comunicación social y el desarrollo general.
¿Si señala y mira a las personas se descarta el autismo?
No. Son habilidades importantes, pero no descartan el autismo. Además, debemos observar muchas otras características del desarrollo.
¿Puede haber autismo si mi hijo habla muy bien?
Sí. Algunos niños autistas tienen un vocabulario amplio. Sin embargo, pueden encontrar dificultades para mantener conversaciones o comprender ciertos mensajes sociales.
¿No responder al nombre significa autismo?
No necesariamente. Por ejemplo, puede relacionarse con la audición, la atención o la comprensión. Si ocurre de forma persistente, conviene consultarlo.
¿El retraso del lenguaje desaparece solo?
Algunos niños avanzan de forma notable. Otros, en cambio, necesitan apoyo durante más tiempo. Por eso, una evaluación puede ayudar a decidir qué hacer.
¿Cuánto tiempo debemos esperar para consultar?
Si existen preocupaciones persistentes, no es recomendable esperar durante meses sin orientación. Además, una valoración temprana puede ayudar a ofrecer apoyos cuando se necesitan.
¿Se puede confundir un trastorno del lenguaje con autismo?
Sí. Algunas dificultades del lenguaje también afectan a las relaciones sociales. Por eso, es importante estudiar todas las áreas y no centrarse en una sola conducta.
La pregunta importante no es cuántas palabras dice
Cuando una familia pregunta cómo saber si es retraso del lenguaje o autismo, suele buscar una señal clara. Sin embargo, no existe una única conducta que permita distinguirlos.
Por eso, debemos observar qué comprende el niño, cómo expresa sus necesidades y cómo comparte experiencias. Además, conviene conocer cómo participa en juegos y conversaciones.
Hablar mucho no significa necesariamente conversar con facilidad. Del mismo modo, hablar poco no significa que exista autismo.
En definitiva, una evaluación permite conocer mejor las fortalezas y necesidades de cada niño. Así, es posible elegir apoyos que faciliten su comunicación y participación diaria.
¿Quieres comprender mejor cómo se comunica tu hijo?
En TEA Madrid podemos orientarte sobre los aspectos del lenguaje, la comunicación y el desarrollo que conviene explorar.
Además, podemos ayudarte a comprender qué tipo de evaluación puede resultar adecuada según sus necesidades.